Cubanos hacen vigilia solidaria frente al Hotel Carrión

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Cubanos hacen vigilia solidaria frente al Hotel Carrión Foto: Ciudadanía Informada / Familiares y ciudadanos cubanos permanecen fuera del Hotel Carrión

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Alrededor de 200 personas esperan resolver su situación migratoria, sus familiares viven un drama todos los días desde afuera.  

La avenida Carrión y 10 de agosto luce totalmente diferente, en la zona azul ya no se estacionan muchos autos, dos camiones de la Policía y del Ministerio del Interior se encuentran frente al hotel Carrión.

Desde la vereda frente al hotel, se puede ver a los hombres de nacionalidad cubana, alzar los brazos y golpear las barandas “eso es una cárcel” dicen los familiares que permanecen varios días fuera del hotel defendiendo los derechos de los que se fueron y los que se quedaron.

Según el sitio web del Ministerio del Interior, los ciudadanos extranjeros que ingresan al lugar no están en condición de detenidos, sino de albergados porque es un centro de acogida temporal. El tiempo de estadía es temporal, depende de los trámites administrativos para la deportación.

Ayer (12/07/2016), a las 7:00 se deportó el segundo grupo de cubanos, “a la madrugada todos fueron golpeados y apagaron las luces para que no se vea nada”, cuentan los familiares.

Son alrededor de 200 cubanos que permanecen en vigilia hasta saber qué pueden hacer por los que están dentro del que hace dos semanas fue un hostal para nacionales y extranjeros.

Desde las ventanas, los cubanos gritan a sus familiares para pedirles que en la hora de visita les lleven medicinas, ropa o comida.

Para Juan Antonio Peña lo que se ha hecho con los cubanos que están dentro y con los que se fueron fue “violación a los derechos humanos”, sobre todo, derechos de “niños y niñas”. Según relata el hombre de nacionalidad cubana, a una bebé de tres meses de nacida “le rompieron la nariz” porque a su madre le arrastraron los policías.

Otro niño está con 4 dedos rotos, y una menor de 16 años está “con problemas psicológicos” porque ayer deportaron a sus dos padres, relatan.

Los menores afectados están escondidos porque según los familiares la policía ecuatoriana les vigila todo el tiempo y tienen miedo de que a ellos también les deporten.

Con cédula de ecuatoriana grita “soy residente ecuatoriana y no lloro porque me deporten”, Caridad Sánchez dice que no tiene miedo porque ella está de manera legal en Ecuador desde hace más de un año.

La mujer exige que se cumplan los derechos  y la Constitución porque a sus dos hijos antes de deportarlos, les pegaron y les dejaron con “bolas en la cabeza”. Ella exige que se escuchen sus testimonios porque “es una realidad que deben conocer en todo el mundo”.  

“Para Cuba yo no puedo ir porque allá están tomando represalias con mi familia y si yo voy ¿qué me van a hacer?”, dijo Mayte, de 40 años. Ella pidió refugio y le negaron, por eso tiene apelación de 15 días.

En medio de los testimonios de los cubanos, algunos ciudadanos ecuatorianos desde un los autos bajan el vidrio, gritan “váyanse a su país”, y aceleran. Los isleños no hacen mucho caso porque están agradecidos con algunos quiteños que les tienden la mano para darse un baño, ayudar a los menores heridos o simplemente llevarles alimentos.

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