Ayotzinapa: Informe de CIDH contradice a la versión oficial de México

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Los 43 estudiantes normalistas no fueron asesinados e incinerados con Cocula, como dice el último informe oficial, afirma la comisión de expertos independientes.

Que hay evidencias científicas que no fueron asesinados y quemados en el basurero de Cocula.

Que la hipótesis de que fueran calcinados no se acerca a la realidad.

Que falta investigar una línea de posible narcotráfico.

Que hay inconsistencias en las versiones de los testigos tanto en la forma, modos, autores y formas de preparación.

Que la Policía Federal y la Estatal tuvieron conocimiento en todo momento sobre el delito.

 

 

Son los principales hallazgos para sostener que los 43 normalistas de Ayotzinapa no fueron asesinados y quemados en el basurero de Cocula, afirma el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a pedido del gobierno mexicano.

"Ese evento tal y como ha sido descrito no pasó", expresó el experto de la Comisión el español Carlos Beristáin.

El presidente Enrique Peña Nieto, comentó que ha dado indicaciones para que las investigaciones de los trágicos sucesos de Iguala tomen en cuenta los elementos aportados por el GIEI y que las recomendaciones del informe sean analizadas por las dependencias del gobierno.

La Procuraduría General de México manifestó que las investigaciones de la Comisión serán tomadas en cuenta en el proceso y que harán un nuevo peritaje. Además que las conclusiones van en las líneas de investigación de la Procuraduría en el sentido que las policías de Iguala y Cocula participaron en estos delitos.

Los padres manifestaron que el informe revela contradicciones y que a casi un año de la desaparición de los jóvenes no hay nada claro de qué mismo pasó esa noche.

La última versión oficial, fue dada en enero pasado, y afirma que la noche del 26 de septiembre 2014, los Ayotzinapa, los normalistas fueron atacados por sicarios y policías corruptos en la cercana Iguala.

Posteriormente, los policías habrían entregado a los 43 estudiantes a narcotraficantes del cártel local Guerreros Unidos, quienes los asesinaron por sospechar que eran miembros de un cártel rival. Los cadáveres fueron incinerados en un basurero del cercano poblado de Cocula y arrojados a un río.

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