Nueva York dice adiós al poliestireno

Editar artículo
Nueva York dice adiós al poliestireno Foto: La Red 21

Compartir

El alcalde Bill de Blasio prohíbe los envases por la imposibilidad de reciclar las 30.000 toneladas anuales que genera.

Nueva York ha decidido desterrar las bandejitas blancas que inundan en todo el mundo los estantes de los supermercados y los mostradores de los puestos de comida para llevar y, después, los contenedores de residuos o, peor aun, las calles y parques de las ciudades. Desde el 1 de julio, los productos de poliestireno de un solo uso quedarán prohibidos en la mayor urbe de los Estados Unidos. 

El gobierno municipal ha tomado en consideración los estudios del Departamento de Sanidad de la ciudad que han calificado el poliestireno (EPS), en cualquiera de sus dos modalidades, el expandido o el extruido, como un residuo “tóxico” e imposible de reciclar.

New York no es la primera ciudad norteamericana que adopta esta decisión, pero si es la más poblada, y aquella en la que existe una mayor tradición de consumo de comida rápida y callejera. A esta iniciativa se han sumado un centenar de localidades, con Washington, Minneapolis, San Francisco, Oakland, Portland, Albany y Seattle entre ellas.

Entre los objetos de este material que no podrán venderse ni utilizarse en los comercios neoyorquinos están las tazas, cuencos, platos, recipientes de comida para llevar, cartones de huevos y las bandejas que suelen contener piezas de carne, pescado, verduras o fruta.

Tampoco podrán utilizarse los rellenos de poliestireno empleados como material de embalaje, como los conocidos popularmente cacahuetes. La prohibición afectará a restaurantes, establecimientos de comida rápida, cafeterías, tiendas de delicatesen, cafés, colmados, supermercados y camiones y carritos expendedores callejeros.

En el 2014, el inmenso volumen de residuos que dejaban estos envases, de cerca de 30.000 toneladas, el 90% de ellos, no se los pudo reciciclar.

Aunque numerosos estudios concluyen que el estireno puede trasladar algunos de sus componentes a los alimentos y se lo ha relacionado con posibles efectos carcinogénicos y alteraciones endocrinas, las autoridades sanitarias estadounidenses consideran que su presencia en la comida es 10.000 veces inferior a la que podría considerarse nociva para la salud. Así que las razones de la prohibición han sido fundamentalmente medioambientales y económicas.

Tomado de: Ecoavant

Valora este artículo
(0 votos)

Reportaje Ciudadano

Aliados

Volver