Fundaciones limitan ayuda a personas con adicciones

Editar artículo

Compartir

La organización Reinserición de Marginados (REMAR) desarrolla programas asistenciales para ayudar a la población en extrema pobreza o en problemas de adicciones.

En lo que va del año (2015), la fundación se ha convertido en un hogar temporal para alrededor de 15 personas farmacodependientes que han sido transferidas a los centros de rehabilitación del país como Desafío Juvenil o el Señor Montaño, además del hospital público Gonzalo González.

Según la recientemente aprobada Ley de Prevención de Drogas cada centro de rehabilitación para que pueda brindar el servicio de rehabilitación debe contar con un completo equipo técnico. Jaime Merino, director y coordinar de REMAR en Quito, indicó que la institución no puede ser un centro de rehabilitación porque no se cuenta con ese médico que establece la nueva normativa.

El equipo técnico debe constar de: un médico general, un psiquiatra, un psicólogo clínico, un trabajador social y un psicorehabilitador (persona farmacodependiente rehabilitada). Para Merino, las fundaciones que brindaban este servicio de rehabilitación no tiene el presupuesto para tener equipar y contratar al personal necesario, por esa razón únicamente reciben temporalmente a jóvenes, niños, niñas y adultos con problemas de adicción a las drogas, atienen sus primeras necesidades (alimentación y lugar para dormir) hasta llevarles a un centro de rehabilitación.

En este sentido, otras organizaciones como Alcohólicos Anónimos (A.A) ubicadas en varios sectores de la ciudad también no cuentan con un equipo médico completo.

‘Jaime’, paciente de este centro ubicado en el norte de Quito, contó que lleva 3 meses allí, su adicción a las sustancias se presentó cuando era un adolescente. Por su propia voluntad decidió asistir a las charlas que cada tarde se dan el centro, su guía y consejero es quien le ayudó a ver que el problema con las drogas le alejó de su familia y del trabajo. Ahora, después de su reinserción a la vida laboral, Jaime quiere seguir ayudando a adolescentes.

La modalidad en el centro de AA es que las personas rehabilitadas puedan ayudar a otras, mientras que, en los centros privados que cuentan con el equipo técnico los costos van entre USD 500 y USD 700. Además, deben cumplir con estándares establecidos por el Ministerio de Salud Pública (MSP), incluida la presentación de un plan terapéutico.

Quito cuenta con el hospital público Gonzalo González, en el sector de La Vicentina, con 41 camas, en operación desde dos años, que ha atendido a más de 400 personas que requerían servicios de rehabilitación con internamiento voluntario.

Por tal motivo, desde septiembre de 2014 el Tarifario Nacional de Prestaciones de Salud, permite que desde los establecimientos del MSP compren prestadores públicos y privados de servicios de atención del consumo problemático del alcohol y otras drogas que cuenten con el permiso de funcionamiento respectivo.

Hasta el 2014, según datos del Ministerio de Salud en el país cerca de 85 000 personas tienen adicción a las drogas. De ese número, unas 5 000 requieren internamientos que pueden durar tres a seis meses.

Asimismo, hace un año 105 instituciones privadas han sido clausuradas, por causas que van desde no contar con el permiso de funcionamiento, hasta violación a los derechos humanos, presencia de medicina caducada, presencia de medicina controlada sin permisos, carencia de personal especializado y presencia de armas.

Valora este artículo
(0 votos)

Reportaje Ciudadano

Aliados

Volver