Con los padres al igual que con Quito nunca se sabe. Vivir en esta ciudad por varios años posibilita descubrirse diariamente, aprender de lo impredecible de sus días, noches, calles, plazas, proyectos y cotidianidad. Creo que la única certeza es que existen varias maneras de sobrevivir sobre el cemento de esta ciudad. Una de estas es llevar en la mochila, bolso o en lo que acostumbre a cargar, una chompa para los aguaceros repentinos, crema bloqueador para soles caniculares, botella con agua suficiente y paraguas si tiene buena memoria.
En esta ciudad siempre he caminado, últimamente en "bici", la platea me posibilita recorrer viejas calles por nuevos caminos. Y no es una contradicción, solo que en días anteriores se inauguro un tramo del proyecto de ciclovía, idea interesante que demanda mucho más trabajo y dedicación, tanto de sus creadores como de quienes la utilizamos día a día y por supuesto del Distrito Metropolitano de Quito.
Nada como el domingo y más si algo se celebra, somos el país donde muchísimas fechas se festejan, somos una cultura de celebraciones y agasajos, que viva… Durante este día las costumbres concientes e inconscientes determinan la manera como los transeúntes y todos quienes viven la ciudad dispongan su caminar sobre el asfalto y así se expresó mucha gente, gran parte de esa diversidad y multiculturalidad, que representa la capital del Ecuador se manifestó este día.
El domingo, día del padre, obviamente uno de los más vistos, expuestos y ubicables fueron los padres de familia, los padres jóvenes, los padres solteros, los adultos mayores, y los padres solitarios y solidarios, y es que en la sociedad ecuatoriana esa diversidad también se expresa así, todos en una misma ola urbana, gente caminando sola o en familia, los padres al medio, los hijos, nietos, y nueras prestos y dispuestos a acompañarlos, cientos de personas salen de los mercados, plazas y parques, salen de las iglesias, salen de los restaurantes, salen de los almacenes, salen en bici.
Recorrer una ciudad llena de personajes hace también que sea motivo para identificarnos como ecuatorianos, motive a comprender una identidad individual y colectiva, un híbrido de identidad, también vernos en las calles a una velocidad que muchas veces no es prudente, pero a una velocidad al fin.
Texto y fotografías
Santiago González B.