Siendo reales a los años viejos de la avenida Amazonas de Quito no les debería ni tocar la hoguera. Son demasiado elaborados, fuertes y hasta fornidos, como para terminar entre llamas. Siendo justos en cambio, ni estos años viejos deberían dejar de cumplir su cometido y terminar sus días en brasas.
Lo que no puede extinguirse es su mensaje. Esta vez, el presidente Correa fue el gran protagonista, al igual que la Liga de Quito.
Ante miles de ojos, el presidente apareció rodeado de sus íntimos amigos regionales: Evo y Chávez, lo que resulta casi hasta un lugar común; la diferencia estuvo en que esta vez también se lo vio rodeado de situaciones complejas como las del ministerio de Deporte y hasta preocupado por el porvenir del país ante la crisis internacional.
La compra del avión presidencial también ocupó su lugar. La Liga, en cambio,
representó el lado positivo: la conquista de un hito. Revivir emociones, hacereternos los momentos gloriosos y dar gracias a los héroes del Maracaná fueron las claves que plasmaron los artistas en sus obras.
En uno de estas gigantescas estructuras se colocó un televisor que hacía revivir las vivencias de la conquista de la Copa Libertadores de América.
También tuvo un lugar destacado la erradicación del analfabetismo en Pichincha y el aparente vigor que ahora muestra el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.
Estructuras de metal, madera, espuma y tela, hermosas, pero que igual…se precipitaron hacia su final.
Feliz 2009.